8 de diciembre de 2011

En qué pensaba cuando te dije que "en nada"

Esta tarde camino sin rumbo pero con un destino establecido. Decenas de pensamientos de helio flotan a mi alrededor y me siguen dondequiera que vaya, atados con largas cintas de hilo negro que convergen en mi muñeca.

Uno de ellos estalla ante mí y el verano me salpica con su olor a mar y música, a polvo de arena, calor pegajoso, a reencuentros, a besos, a luces y sombras tatuando mi piel.

De repente, una manada de enormes lobos grises ahuyenta a la gente más próxima. Aterrada, recorro las calles desiertas como una sombra, huyendo para salvar mi vida. Pero ellos me rodean, no me hacen daño. Son delfines de la metrópoli que quieren protegerme… ¡de ése tranvía que se abalanza sobre mí!

Consigo saltar hacia un lado en el último segundo, aterrizando sobre un zarzal repleto de espinas. Y mientras el estruendo invade mis oídos permanezco boca abajo, inmóvil. He tragado tierra, las palmas de mis manos están llenas de cortes, y la cabeza me da vueltas.

Cuando el tren termina de pasar me incorporo y cruzo la vía, tras la cual hay un denso bosque en el que me interno sin más arma que mis desnudas rodillas sangrantes. Los lobos han desaparecido y estoy completamente sola. No tengo nada ni a nadie. No tengo frío. No tengo miedo.

Tras vagar toda la tarde entre juegos de azar, rodeos y virajes, caigo rendida de sueño al pie de un olivo. A la noche, me despiertan las voces demoníacas de un aquelarre cercano. Y escapo sigilosa, aferrada a las cálidas plumas de un búho pardo, que me cobijan y me resguardan del viento en nuestro ascenso hacia los cielos.

Jirones grises desgarrados por la luna marcan nuestro camino. Pero mi amigo ha visto algo, una presa en tierra, y describe un vertiginoso giro justo antes de caer en picado en pos del ratón. Pierdo el equilibrio y caigo al vacío, a la negrura de las aguas del océano que me traga sin un ruido. Y me hundo irremediablemente, hasta quedar enredada el lecho de algas sobre el que, junto conmigo, descansan los restos de un naufragio centenario del que nadie más que yo volverá a hablar.

A base de paciencia logro desatarme y nadar hacia la superficie. Sólo entonces me doy cuenta de cuánto me gusta el aire, respirarlo y sentirlo a mi alrededor. Sin un plan establecido, me dejo mecer por la corriente. Boca arriba y acariciada por el sol, me voy quedando adormilada. En el primer barco que pasa me aguarda un copioso desayuno, pero declino la oferta, es tan cómodo flotar, es tan fácil vivir sin prisas…

Abro los ojos cuando siento que algo firme roza mi espalda. He alcanzado la costa. Me hallo en una pequeña ensenada rodeada de altísimas rocas. Tras comprobar que ni siquiera es la hora de comer, me dispongo a escalar los acantilados que ocultan aquello que el futuro me depara. Al terminar mi ascenso, me siento en una de las delicadas sillas que salpican este pequeño y acogedor café al que he llegado. La vista desde sus ventanales es tan hermosa que, para el momento en que un camarero se acerca a tomarme nota, ya me encuentro saciada. Me conformo con un té de manzana, gracias.

Y, relajada y sin preocupaciones, me recreo en el paisaje hasta que mi móvil vibra. La realidad me llama, he llegado a mi destino.

Así que, con un suspiro, apuro el té y salgo de mis pensamientos para encontrarme contigo.

7 comentarios:

Batspilberg dijo...

El titulo me recuerda a una hipotética conversación que requeriría papel y lápiz jajajaja
Me encanta como absorbes la atención (captada está ^^) y cómo consigues proyectar lo que quieres con simples palabras... me ha recordado a un videoclip de animación que vi hace mucho tiempo (casi tan bueno cómo el de feel good inc. :P)

MariCari♥♥♥♥♥ dijo...

Querida mía pues anda que si llegas a estar pensando en algooooo.... ufff, cansada me hallo... hala a trotar los sueños un rato... Bss,

Carlos dijo...

No esta mal la verdad. Hacía un tiempo quizás no lo entendería, pero ahora comprendo tu afán por salir del mundo real. Tus sueños tienen el entretenimiento justo para no terminar de soñar jamás.

Un Placer Leer Lo Que No Estaba Escrito. Un Beso.

Alba dijo...

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juan kubicki dijo...

Simplemente has conseguido que sueñe con cada palabra que leía, quiero conocerte, hablar contigo. (Tuenti) :D Juan Kubicki agrégame.

Sergio dijo...

Creo que no sueño tanto como antes, o al menos no lo recuerdo. Creo que lo hago más despierto que durmiendo.

viya dijo...

l.o.v